Libertad

enero 14, 2008

libertad.jpgNi relativa ni medible, la verdad. La lógica no necesariamente conduce a la verdad. La verdad tampoco es ilógica. Está atada al todo. Por lo tanto, la mentira pretende desajustar el todo, y el todo jamás se desajusta. Es. De la misma manera, la verdad es. ¿Quién puede “estar de acuerdo” con la verdad? ¿Quién puede estar “en desacuerdo” con la verdad? Iteración: la verdad… es. Los sabios aducen que “la verdad nos mantiene unidos”, a pesar del caos del resto de nosotros. Así de poderosa. Así de terrible. Así de inconmensurable. Porque la verdad no tiene tamaño. Itero: ¡Es! No es, empero, fácil observarla. Estamos llenos de caos, prejuicios, límites educacionales, gustos, sensaciones, emociones, opiniones… Llenos de caos, y de basura. Que no es lo mismo. Lo primero puede ser creación, lo segundo desecho solamente. La creatividad es parte de la aproximación a la verdad. No la especulación. No la locura. No la etupidez. ¡La creatividad! Los sabios dicen, dígase, que un árbol no es sombra, leña, armario, cama, sofá, horno. El árbol es, solamente. Esa es su verdad. Lo demás son elaboraciones de quien observa. Hay verdad con libertad, únicamente. La verdad nos hace libre. O ser libre nos deja ver la verdad. Lao Tsé: “La existencia está más allá del poder de las palabras para definirla”. Ninguna sustituye, solo designa. Cuando “caemos”, cuando nos iluminamos, así sea nímio, entramos en la verdad, en la libertad, en otra dimensión de la operación cerebral, y en otro palpitar. Hay como si se dijera una “Y”. Vamos, y tenemos la alternativa de tomar por la izquierda y por la derecha. Digo “y”, porque las alternativas no son excluyentes, solo hasta el mismo instante en que se opta por una. Entonces sí se vuelven excluyentes. Ya es una hecho. Una verdad. ¿Buena elección? ¿Mala elección? Ello es de otro momento, no de este. Por eso, al entrar en la verdad, en la libertad, en la iluminación, quedamos en el aquí y ahora. Ya lo que somos se sobrepone a los conceptos, a los prejuicios, a los deseos, a las emociones, etcétera. El caos se retira (o se reorganiza). Ya no hay máscaras (ocultamientos). Es. Todo es. “Es un yo caótico, que también es el no yo, porque está conectado con el mundo”. Se añade que los trastornos de la mente no son una “realidad caótica”. Una ausencia, exclusión, abstracción de la realidad, es mejor decir. Pues la realidad es aprehendida por quien es libre. Por quien opta por la verdad. Sin libertad, sin verdad, la rigidez es mayor. Son mayores los prejuicios, los deseos, los preconceptos. En este caso, se acaba la verdad, y con ésta, la libertad.

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Verdad

enero 11, 2008

verdad.jpgVerdad a medias: mentira a medias. Quien miente por omisión oculta la verdad. No por mucho tiempo. No. Quien no dice la verdad, miente abiertamente. ¿Habrá mentiras buenas, piadosas? Quizás, no. Seguramente, no. ¿Es verdad que la verdad daña? ¿Qué la verdad lesiona? ¿Qué la verdad mata? Sí, la verdad hace todo eso contra la mentira. Sí, contra la oscuridad. Porque verdad es luz. Y la luz molesta. A veces encandila. A veces la luz hiere los ojos. Es que no estamos criamos en la verdad completa. No. Muy al contrario. Estamos criados con la verdad a medias: la mentira a medias. La distorsión de la percpeción del mundo es para no traumatizar al niño. Para que sea feliz. Y así el niño entra en ese otro mundo. Se condena a una realidad de velos, de nieblas y de sombras. En esta realidad se hace mayor de edad. Ideologizado. Ficcionado. Esclavo. Carente de la espada de la verdad. Carente del candil de la verdad. Y vamos, pues, a oscuras. Esclavos de la oscuridad. Esclavos. Y para vivir auténticamente necesitamos ser libre. Parte de la clave: 8:32.

Santificado

enero 1, 2008

santificado.jpgAdo es el afijo. Según ubicación, el sufijo. Se equivale a la forma do. O sea, do, en calidad de ado, forma adjetivos. Esta utilización hace que exprese la presencia de lo significado por el primitivo. Vertebrado. Aterciopelado. “Forma también sustantivos que indican acción y efecto”. Dice la RAE, no yo. Alumnado. Indica dignidad o cargo. Obispado. Rectorado. Hay, se entiende, una condición de fluye. Hay una inmanencia. Un halo transitivo. Las variantes en el todo. Los intestinos del todo. Todo cabe. La santidad se invoca, toma y dispensa. Que es la calidad de santo. ¡Y vaya si lo es! Siéndolo, es santificable. O sea, siéndolo, lo merece. Casi como condición unívoca. Admite, pues, ser santificado. Porque habla de la presencia –santificar– de lo significado –la santidad– por el primitivo –ser santo–. Por eso, en tanto santifico, invoco la santidad. Al invocarla la otorgo. La imparto. La regreso. Invito a que así se haga. Insto devolverla a quien pertenece: al santo. Entonces, seas santificado. Santificado.