Archive for the ‘Cotidiano’ Category

Hiper

febrero 2, 2008

reves.jpgMe disculpo. Porque me avergüenzo. No quisiera decirlo. Son cosas de que cada cual hace lo que quiere. Y estaría de acuerdo. Conforme. No sé por qué de verdad me fastidia, me molesta la actitud de los hiper. Esos quienes rebasan todo límite. Toda prudencia. Toda sabía competencia. Y toman la tecnología al extremo. Creen hacer y deshacer con ella. Lo creen lícito. Y encienden el computador para conectar un teléfono. No escriben. No navegan la Web. No bloguean. ¡Hablan por teléfono! Encienden el televisor y buscan musica. Sintonizan Pop, Rock. Rock and Pop. No ven películas de terror. De suspenso. Comedias. No se informan con noticiarios. ¡Escuchan música! Encienden el equipo de sonido y no oyen música. Ni rock, ni pop. Ni una desesperante ópera. Ni otra ópera de texto cursi. Buscan una emisora. ¡Oyen radio! Estos hiper, me disculpo, me apeno, pero ¡me rompen las pelotas! Me las hinchan…

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Mesa

enero 19, 2008

Mesa que se respete es coja.

Libertad

enero 14, 2008

libertad.jpgNi relativa ni medible, la verdad. La lógica no necesariamente conduce a la verdad. La verdad tampoco es ilógica. Está atada al todo. Por lo tanto, la mentira pretende desajustar el todo, y el todo jamás se desajusta. Es. De la misma manera, la verdad es. ¿Quién puede “estar de acuerdo” con la verdad? ¿Quién puede estar “en desacuerdo” con la verdad? Iteración: la verdad… es. Los sabios aducen que “la verdad nos mantiene unidos”, a pesar del caos del resto de nosotros. Así de poderosa. Así de terrible. Así de inconmensurable. Porque la verdad no tiene tamaño. Itero: ¡Es! No es, empero, fácil observarla. Estamos llenos de caos, prejuicios, límites educacionales, gustos, sensaciones, emociones, opiniones… Llenos de caos, y de basura. Que no es lo mismo. Lo primero puede ser creación, lo segundo desecho solamente. La creatividad es parte de la aproximación a la verdad. No la especulación. No la locura. No la etupidez. ¡La creatividad! Los sabios dicen, dígase, que un árbol no es sombra, leña, armario, cama, sofá, horno. El árbol es, solamente. Esa es su verdad. Lo demás son elaboraciones de quien observa. Hay verdad con libertad, únicamente. La verdad nos hace libre. O ser libre nos deja ver la verdad. Lao Tsé: “La existencia está más allá del poder de las palabras para definirla”. Ninguna sustituye, solo designa. Cuando “caemos”, cuando nos iluminamos, así sea nímio, entramos en la verdad, en la libertad, en otra dimensión de la operación cerebral, y en otro palpitar. Hay como si se dijera una “Y”. Vamos, y tenemos la alternativa de tomar por la izquierda y por la derecha. Digo “y”, porque las alternativas no son excluyentes, solo hasta el mismo instante en que se opta por una. Entonces sí se vuelven excluyentes. Ya es una hecho. Una verdad. ¿Buena elección? ¿Mala elección? Ello es de otro momento, no de este. Por eso, al entrar en la verdad, en la libertad, en la iluminación, quedamos en el aquí y ahora. Ya lo que somos se sobrepone a los conceptos, a los prejuicios, a los deseos, a las emociones, etcétera. El caos se retira (o se reorganiza). Ya no hay máscaras (ocultamientos). Es. Todo es. “Es un yo caótico, que también es el no yo, porque está conectado con el mundo”. Se añade que los trastornos de la mente no son una “realidad caótica”. Una ausencia, exclusión, abstracción de la realidad, es mejor decir. Pues la realidad es aprehendida por quien es libre. Por quien opta por la verdad. Sin libertad, sin verdad, la rigidez es mayor. Son mayores los prejuicios, los deseos, los preconceptos. En este caso, se acaba la verdad, y con ésta, la libertad.