Santificado

santificado.jpgAdo es el afijo. Según ubicación, el sufijo. Se equivale a la forma do. O sea, do, en calidad de ado, forma adjetivos. Esta utilización hace que exprese la presencia de lo significado por el primitivo. Vertebrado. Aterciopelado. “Forma también sustantivos que indican acción y efecto”. Dice la RAE, no yo. Alumnado. Indica dignidad o cargo. Obispado. Rectorado. Hay, se entiende, una condición de fluye. Hay una inmanencia. Un halo transitivo. Las variantes en el todo. Los intestinos del todo. Todo cabe. La santidad se invoca, toma y dispensa. Que es la calidad de santo. ¡Y vaya si lo es! Siéndolo, es santificable. O sea, siéndolo, lo merece. Casi como condición unívoca. Admite, pues, ser santificado. Porque habla de la presencia –santificar– de lo significado –la santidad– por el primitivo –ser santo–. Por eso, en tanto santifico, invoco la santidad. Al invocarla la otorgo. La imparto. La regreso. Invito a que así se haga. Insto devolverla a quien pertenece: al santo. Entonces, seas santificado. Santificado.

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