Archive for 23 septiembre 2007

Cielos

septiembre 23, 2007

Un lugar, tanto físico, como del alma. En tanto físico, etéreo. Éter. Azul éter. La bóveda por la que circula el sol. Nace y desfallece. Aunque hay lugares donde no se pone. Donde el astro rey rebasa siempre el horizonte. La línea real, imaginaria, del horizonte. La misma bóveda, noche aterciopelada. Por allí circula la luna. El astro reina. ¿El sol, lo masculino; lo femenino, la luna? Las nubes también circulan por la bóveda. Las nubes, como ficciones del cielo, pues en verdad emanan de la Tierra. Y más conmovedor: la bóveda tachonada de estrellas. Bello eso: el vacío iluminado por luces muertas. Por resplandores de astros fallecidos. Estrellas: solamente luz. Y todo aquello en el éter, todo aquello en la bóveda, todo aquello en el cielo: de niños pintamos de azul. No azul marino, sino azul celeste. No de Prusia, ni de Sajonia, sino celeste. Ni azul cobalto, ni turquí, ni de sangre de príncipe ni de cola de zorro. Ni de malaquita, ni de las montañas, ni de ultramar. Sino celeste. Del cielo. De los cielos. En singular y plural, uno solo. Aún como exclamación. Con el único que nacemos en el alma. El único que contaminamos a poco andar el mundo. El único que contaminamos con mundo. Los cielos del cielo que nos llenó de amor. Nos mantuvo de amor. Nos sostuvo: el cielo de los cielos cuyo espacio es interior. Cuya bóveda es Yo. El que sin astros, reyes o reinas, siempre resplandece. El cielo lleno de hilos de luz de pensamientos, de luz de actos. O de hilos de sombras. Los cielos, donde habita él. Donde habita él en nosotros. Porque donde esté él, ese lugar es el cielo, los cielos. Él no puede habitar en el Mundo. Más que en el alma. Más que en la bóveda celestial de la Vida. Allí está él. Y allí puede estar Yo.

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Cuerpo

septiembre 20, 2007

¿Los bomberos son cuerpo de agua o cuerpo de fuego?

Los

septiembre 14, 2007

Es una forma del artículo. Género masculino. Número plural. La Academia dice que también es acusativo del pronombre personal de tercera persona. No admite preposición. Da la licencia de usarse como enclítico. Esto es: parte de la oración que se liga con el vocablo precedente, formando una sola palabra. Los pronombres pospuestos al verbo: Dícese, Sosiégate, Aconsejame. Para lo que veníamos, dar por caso: Míralos, que equivale a Los miré. Es tolerable la forma dativa: Les miré. Pero en tanto masculino plural, bien sería los espíritus, los cielos, los lúcidos, los días que unos tras otros son la vida.