De ser un hecho la expansión del universo, en tanto hay un desgaste por fricción de las masas que relajan la fuerza de atracción, se infiere por sentido contrario que, si al final habrá una gradual desintegración, al comienzo debió ser una sola masa, que estalló para dar inicio a la presente expansión.
Y se habla, pues, del Big Bang, y se saca pecho porque con esto se ha derrotado a Dios, aunque en realidad la teoría (porque, como la del descendiente del mono, no es más que una teoría) confirma la enfermedad que padece el ser humano actual: Egotismo.
Y, aún con todo, cabe, sin embargo, preguntar: ¿Y qué había, antes del Big Bang?



